La Sierra de los Peligros, un territorio que se alza entre los valles de la provincia de Granada, es mucho más que un simple conjunto de montañas. Es un ecosistema donde la historia, la cultura y la naturaleza se entrelazan de manera única, moldeando una identidad propia que trasciende lo geográfico. Esta región, conocida por su relieve abrupto y su clima contrastado, alberga comunidades que han aprendido a convivir con los desafíos que impone el terreno, creando una forma de vida que hoy sigue siendo un faro de tradición en un mundo globalizado. Su paisaje, marcado por picos escarpados como el Mulhacén —el punto más alto de la península ibérica—, y valles profundos como el de Capileira, no solo define su belleza, sino que también es el escenario de una economía que gira en torno al turismo rural, la ganadería y la agricultura de subsistencia.
El turismo es uno de los motores económicos más relevantes de la zona, atrayendo a visitantes que buscan escapar del bullicio urbano para sumergirse en la serenidad de los pueblos como Salar de la Sierra o Huélago. Estos destinos, con sus caseríos tradicionales y sus rutas de senderismo bien conservadas, ofrecen una experiencia auténtica que contrasta con los parques temáticos más masificados. Según datos de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP), en 2022, más de 1,2 millones de turistas visitaron la Sierra de los Peligros, generando un impacto económico directo de alrededor de 45 millones de euros. Sin embargo, este crecimiento no ha estado exento de tensiones: el aumento de la demanda ha puesto de manifiesto la necesidad de gestionar el turismo sostenible, especialmente en un territorio donde la conservación del paisaje es tan crucial.
esta página destaca cómo la región está innovando en este ámbito, promoviendo iniciativas que combinan el desarrollo económico con la protección del medio ambiente. Por ejemplo, la creación de rutas ecoturísticas certificadas, como la que conecta el refugio de la Cruz de la Estaca con el Mirador de la Cruz de la Victoria, ha permitido reducir la presión sobre los ecosistemas locales. Además, la promoción de alojamientos rurales con estándares ecológicos ha sido clave para atraer a un público más consciente de la importancia de la sostenibilidad. Estos esfuerzos reflejan una tendencia global, pero en la Sierra de los Peligros adquieren un matiz especial: no se trata solo de preservar la naturaleza, sino de preservar también el alma de un territorio que ha sido testigo de siglos de historia.
La agricultura y la ganadería siguen siendo pilares fundamentales de la economía local, aunque con adaptaciones necesarias para hacer frente al cambio climático. En los últimos años, se ha observado un aumento del olivar y la vid, especialmente en zonas como el Valle de Capileira, donde se cultivan variedades tradicionales como el olivo de la Sierra Nevada. Según datos de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca de Andalucía, la superficie dedicada a estos cultivos ha crecido un 18% entre 2018 y 2023, gracias a la introducción de técnicas de riego eficiente y al uso de variedades resistentes a la sequía. Por otro lado, la ganadería ovina y caprina sigue siendo una actividad clave, con más de 15.000 cabezas en la zona, muchas de ellas destinadas a la producción de quesos artesanales, como el de cabra de la Sierra de Segura, que cuenta con Denominación de Origen desde 2010.
Más allá de lo económico, la Sierra de los Peligros es un laboratorio vivo de resistencia cultural. Los pueblos de la zona conservan tradiciones que se remontan a la época romana y medieval, como las fiestas patronales de San Roque en Huélago o las romerías a la Virgen de la Peña en Capileira. Estas celebraciones, que incluyen procesiones, ferias y mercados locales, son un reflejo de la identidad colectiva y un atractivo turístico que atrae a visitantes que buscan experiencias auténticas. Según una encuesta realizada por el Instituto Andaluz de Estadística en 2022, el 68% de los turistas que visitan la región lo hacen principalmente por su interés cultural, frente al 32% que prioriza el turismo activo. Esto demuestra que, más allá de los paisajes, es la capacidad de la Sierra de los Peligros para mantener viva su herencia cultural lo que la hace única.
El futuro de la Sierra de los Peligros pasa, sin duda, por equilibrar el crecimiento económico con la preservación de su esencia. Proyectos como la creación de un centro de interpretación del paisaje, que explicaría la historia geológica y cultural de la zona, podrían ser una herramienta clave para educar a los visitantes sobre la importancia de proteger estos espacios. Además, la promoción de la agricultura regenerativa y la ganadería sostenible podrían sentar las bases para un modelo económico más resiliente. Mientras tanto, la región sigue siendo un ejemplo de cómo un territorio montañoso puede transformar sus desafíos en oportunidades, demostrando que la belleza de la Sierra de los Peligros no está solo en sus montañas, sino también en su capacidad para reinventarse sin perder su esencia.
- El Mulhacén, con 3.479 metros, es el pico más alto de la península ibérica y forma parte del Parque Natural de Sierra Nevada.
- En 2022, la Sierra de los Peligros recibió más de 1,2 millones de turistas, generando un impacto económico de 45 millones de euros.
- La superficie dedicada al olivar y la vid en la zona ha aumentado un 18% entre 2018 y 2023.
- Más de 15.000 cabezas de ganado ovino y caprino se crían en la región, con producción de quesos como el de cabra de la Sierra de Segura.
- El 68% de los turistas visitan la zona principalmente por su interés cultural, según datos del Instituto Andaluz de Estadística.
- La Denominación de Origen del queso de cabra de la Sierra de Segura se aprobó en 2010.
En definitiva, la Sierra de los Peligros es un territorio donde la naturaleza, la historia y la cultura se entrelazan en una sinfonía que sigue siendo relevante hoy. Su capacidad para adaptarse sin perder su identidad la convierte en un modelo de desarrollo sostenible, donde cada piedra, cada vega y cada tradición cuenta una historia que merece ser preservada y celebrada.

